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sábado, 19 de julio de 2008

Lengua de señas

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Las lenguas de señas son lenguas naturales de producción gestual y percepción visual que tienen estructuras gramaticales perfectamente definidas y distintas de las lenguas orales con las que cohabitan.
La lengua de señas, o lengua de signos, es una lengua natural de expresión y configuración gesto-espacial y percepción visual (o incluso táctil por ciertas personas con sordoceguera), gracias a la cual las personas sordas pueden establecer un canal de información básica para la relación con su entorno social, ya sea conformado por sordos u oyentes. Mientras que con el lenguaje oral la comunicación se establece en un canal vocal-auditivo, el lenguaje de señas lo hace por un canal gesto-viso-espacial.
Reducción de las letras y arte para enseñar a hablar a los mudos (1620), de Juan Pablo Bonet.
Aun cuando las lenguas de señas sean actualmente usadas casi exclusivamente entre las personas con sordera, su origen es tan antiguo como las lenguas orales o incluso más, en la historia de la aparición de la Humanidad, y también han sido y siguen siendo utilizadas por comunidades de oyentes.
De hecho, los amerindios de la región de las Grandes Llanuras de Norte América, usaban una lengua de señas para hacerse entender entre etnias que hablaban lenguas muy diferentes con fonologías extremadamente diversas. El sistema estuvo en uso hasta mucho después de la conquista europea.
Otro caso, también amerindio, se dio en la isla de Manhattan, donde vivía una tribu única en la que un gran número de sus integrantes eran sordos, debido a la herencia de desarrollo de un gen dominante, y que se comunicaban con una lengua gestual. Un caso similar se desarrolló en la isla de Martha's Vineyard al sur del estado de Massachusetts, donde debido al gran número de sordos se empleó una lengua de señas que era de uso general también entre oyentes, hasta principios del siglo XX.
Pese a esto, no existen referencias documentales sobre estas lenguas antes del siglo XVII. Los datos que se poseen tratan, sobre todo, de sistemas y métodos educativos para personas sordas.
En el año 1620 Juan de Pablo Bonet publica su Reduction de las letras y Arte para enseñar á ablar los Mudos, considerado como el primer tratado moderno de Fonética y Logopedia, en el que se proponía un método de enseñanza oral de los sordos mediante el uso de señas alfabéticas configuradas unimanualmente, divulgando así en toda Europa, y después en todo el mundo, el alfabeto manual, útil para mejorar la comunicación de los sordos y mudos.



Clasificación de las lenguas de señas

Las lenguas de señas modernas, al igual que las lenguas orales, están sujetas al proceso universal de cambio lingüístico que hace que evolucionen con el tiempo y eventualmente una misma lengua puede evolucionar en lugares diferentes hacia variedades diferentes. De hecho, muchas de las lenguas modernas de señas pueden ser clasificadas en familias:
Lenguas originadas en la antigua lengua de señas francesa. Estas lenguas se remontan a las formas estandarizadas de lenguas de señas usadas en España, Italia y Francia desde el siglo XVIII en la educación de los sordos. En concreto, la antigua lengua de señas francesa se desarrolló en el área de París, gracias a los esfuerzos del abad Charles Michel de l'Épée en su escuela de sordos. En tiempos modernos esta lengua ha dado lugar a otras varias, como la lengua de señas americana (ASL), la lengua de señas mexicana (LSM), la lengua de señas francesa (LSF) y la lengua de señas de Irlanda (IRSL).
Lenguas de señas ibéricas, que muestran similitudes con la antigua lengua de señas francesa pero cuyo origen no es bien conocido. Existen tres lenguas diferentes con cierta inteligibilidad mutua, la lengua de signos española (LSE), la lengua de signos catalana (LSC) y la Lengua de signos valenciana (LSCV).
Lenguas originadas en la lengua de señas británica (BSL), que se diversificó durante el siglo XIX dando lugar a la lengua de señas australiana (Auslan), la lengua de señas de Nueva Zelanda (NZSL) y la lengua de señas de Irlanda del Norte (NIRSL).
Lenguas originadas en la lengua de señas alemana (DGS), que se considera relacionada con la lengua de señas de la Suiza alemana (DSGS), la lengua de señas austríaca (ÖGS) y probablemente la lengua de señas israelí (ISL).
Lenguas originadas en la antigua lengua de señas de Kent, usada durante el siglo XVII, que dio lugar a la lengua de señas usada en Martha's Vineyard (Massachusetts) y que influyó de manera importante en la lengua de señas americana (ASL).


Malentendidos y mitos sobre las lenguas de señas

El escaso conocimiento de este tipo de lenguas ha conducido a que comúnmente se asuman ciertas ideas preconcebidas sobre ellas, que se han demostrado como erróneas:
Las lenguas de señas no son auténticamente lenguas, sino códigos mnemotécnicos para designar objetos y conceptos. Falso. Las lenguas de señas son lenguas naturales que tienen estructuras gramaticales perfectamente definidas. De hecho, existen personas, incluso oyentes, cuya lengua materna es una lengua de señas. El proceso de adquisición lingüística estudiado en niños que tienen por lengua materna una lengua de señas sigue etapas totalmente análogas a la adquisición de las lenguas orales (balbuceo, etapa de una palabra, ...). Además, los procesos de analogía morfológica, la elipsis, los cambios fonéticos o la asimilación también se dan de idéntica forma en las lenguas de señas.

La lengua de señas española, la lengua de señas francesa o la lengua de señas británica, son maneras de codificar el español, el francés o el inglés mediante signos gestuales. Falso. A veces la lengua de señas de ciertos países y la lengua oral más usada en esos mismos países difieren gramaticalmente en muy diversos parámetros, como la posición del núcleo sintáctico o el orden sintáctico de los constituyentes. Algunas versiones de este malentendido, es que las lenguas de señas tienen alguna clase de dependencia de las lenguas orales, por ejemplo, que utilizan básicamente un deletreo de las palabras de una lengua oral mediante símbolos gestuales.
Todas las lenguas de señas son parecidas. Falso. Las lenguas de señas difieren entre sí, tanto en el léxico (conjunto de signos gestuales) como en la gramática, tanto como difieren entre sí las lenguas orales.
En las lenguas de señas se utiliza el alfabeto manual o dactilológico, generalmente para los nombres propios o técnicos, si bien es sólo una más de las numerosas herramientas que poseen. Antiguamente, el uso de la dactilología en las lenguas de señas era una evidencia presupuesta de que sólo eran una pobre o simplificada versión de las lenguas orales, lo que también es falso.
En general, las lenguas de señas son independientes de las lenguas orales y siguen su propia línea de desarrollo. Por último, una área que tiene más de una lengua oral puede tener una misma lengua de señas, pese a que haya diferentes lenguas orales. Este es el caso de Canadá, los EE.UU., y México, donde la Lengua de Señas Americana convive con las lenguas orales inglesa, española, y francesa. Inversamente de igual modo, en una zona donde existe lengua oral que puede servir de lingua franca, pueden convivir varias lenguas de señas, como es el caso de España, donde conviven la Lengua de signos española (LSE), la Llengua de Senyes (o Signes) Catalana (LSC), y la Lengua de Signos Valenciana (LSCV).
¿Lenguas de señas o lenguas de signos? Al no ser "señas" y "signos" términos estrictamente sinónimos, algunos expertos opinan que la denominación "lengua de signos", mayoritaria en España, es terminológicamente incorrecta, argumentando que, según Saussure, todas las lenguas son en rigor "sistemas de signos". No obstante, al margen de la terminología estrictamente empleada en el campo de la lingüística, ambas palabras son utilizadas en el uso común, dependiendo del país. Por ejemplo, en España es común denominarla como "lengua de signos", sobre todo en la legislación relacionada con ésta, y se emplean en menor medida otras denominaciones como "lengua de señas", "lengua gestual" o "mímica". Por otro lado, en los países americanos de habla hispana es tradicional llamarla como "lengua de señas", o "lingua das sinais" en Brasil. En Portugal se llama oficialmente "Língua Gestual Portuguesa

Historia Louis Braille.

Cierto día del año 1812, en el pueblo francés de Coupvray, un niño jugaba en el taller de
su padre. De repente cogió dos cuñas y salió corriendo con ellas, tropezó y cayó. En este
accidente el niño Louis Braille perdió un ojo y no tardó en quedarse totalmente ciego.
A los diez años fue admitido en la escuela para ciegos de París -la Institución Nacional
de Jóvenes Ciegos-, cuyo fundador fue Valentín Hauy, quien le enseñó el alfabeto
guiando sus dedos por las veintiséis letras que él había fabricado con unas ramitas.
Muy pronto Louis estuvo en condiciones de leer los libros que Valentín Hauy había
compuesto con mucho trabajo (pues tenía que cortar los caracteres de las letras en tela y
pegarlas sobre el papel): cada letra tenía unos siete centímetros de largo por cinco de
ancho. A causa de estas enormes dimensiones, la fábula de Renard "El zorro" llenaba
unos siete volúmenes de unos cuatro kilos de peso cada uno.
Uno de sus compañeros descubrió en unas tarjetas ciertas impresiones en relieve, que
correspondían a unas letras fuertemente talladas y se dedicó a formar letras por medio
de caracteres movibles. Pero estas letras debían por lo menos medir dos centímetros de
altura: un "libro" compuesto de esta manera resultaba terriblemente incómodo y su
lectura sumamente difícil.
Braille dedicó todo un verano a recortar trozos de cuero y terminó con las manos
completamente magulladas. Luego hizo varios ensayos, combinando triángulos
cuadrados y círculos para formar las distintas letras, pero se dio cuenta de que ninguno
de sus sistemas era práctico.
Con el paso del tiempo, Louis fue nombrado profesor de la Institución Nacional de
Jóvenes Ciegos. Cierto día escuchó en la terraza de un café parisiense una historia que
le apasionó: un capitán había ideado un sistema de puntos y trazos en relieve que
permitían escribir en la oscuridad. Un mensaje trascrito de esta manera podría ser
descifrado al tacto sin necesidad de luz.
Así fue como buscó al capitán Barbier, quien le reveló a Braille cómo -con la ayuda de
un punzón- ejercía una cierta presión sobre un papel grueso, hasta que en el anverso del
mismo se pudieran notar unas pequeñas protuberancias. El sistema estaba basado en un
sencillo código utilizado por el ejército.
Braille trabajó sin descanso hasta que cinco años después apareció el primer libro
impreso con su método y que llevaba su nombre. Como si fuera una ironía del destino,
había tenido que usar un punzón igual que el que lo había dejado ciego.
La realización de su libro le había costado cinco años de arduo trabajo por la terrible
enfermedad que padecía, misma que lo llevaría a la tumba a los 43 años.
Sirviéndose de un enrejado rectangular con seis agujeros, Louis Braille inventó 63
combinaciones diferentes: además de las letras del alfabeto, representaban los signos de
puntuación y las abreviaturas de ciertas palabras muy cortas.
En 1836, a la edad de veintisiete años, Braille había reunido unos textos escogidos de
John Milton en ese método. Poeta ciego, en el curso de la conferencia que dio en el
Instituto, ante alumnos suyos y profesores delegados de otras escuelas, demostró que
podía escribir perforando a un ritmo casi tan rápido como el de la palabra. A
continuación releyó lo que había escrito a casi la misma velocidad que una persona
normal.
Pero sus colegas celosos le dijeron que había aprendido el texto de memoria y su
sistema fue rechazado para emplearse en las escuelas para ciegos, ya que se seguía
prefiriendo la educación con la escritura en relieve. Braille le enseñó el método a sus
alumnos, perforó también símbolos matemáticos y les enseñó a resolver ecuaciones.
Poco después creó un código de anotaciones musicales y se convirtió en un hábil
organista.
Louis Braille Braille se enteró en las postrimerías de su enfermedad del triunfo de su
método. El llamado sistema Braille ha alcanzado tanta importancia en la educación para
los ciegos, que desde 1895 el apellido de su inventor figura en los diccionarios como
una palabra más. Su sistema ha sido incluso adaptado al idioma chino y todos los meses
en el mundo entero se publican gran número de revistas con dicho sistema.
El busto de Louis Braille, colocado sobre la fachada de la pequeña guarnicionería de
Coupvray, representa con claridad la visión de este francés, ya que cuando muchos
bustos de piedra parecen privados de la vista, éste -que perpetra el recuerdo del genial
ciego- posee unos ojos plenos.

Importancia de la enseñanza del Braille.
La transmisión de conocimientos ha sido para el ser humano una constante
preocupación. Las prehistóricas pinturas rupestres, los documentos en tabletas de barro,
papiro, cuero, papel, y ahora los formatos electrónicos son todos ejemplos de ese deseo
de proyectarse hacia el futuro. Mediante ellos, el ser humano refleja su quehacer y
transmite para beneficio de otros, el conocimiento adquirido.
La acumulación de conocimientos ha permitido que el ser humano pueda mejorar su
entorno, su situación económica, cultural y social, y hasta prolongar su vida.
Hasta 1836 sin embargo, año en que el francés Louis Braille diseñó su sistema de
escritura y lectura, la mayor parte de las personas ciegas estaban ajenas a esa vasta
acumulación de conocimientos.
Ciego desde los tres años, como consecuencia de un accidente en el taller de talabartería
de su padre, Louis Braille es internado en una escuela para niños ciegos.
Es allí donde a los quince años de edad, diseña su sistema de escritura y lectura.
Desde entonces, su sistema de seis puntos a relieve, que combinados sirven para formar
tanto letras como números, han permitido que las personas ciegas advengan al mundo
del conocimiento, y poco a poco a la plena integración social.
Lamentablemente, la enseñanza de Braille ha decaído en las últimas décadas.
Especialmente, para los niños clasificados como "parcialmente ciegos".
Dicha actitud se justifica señalando que el Braille está obsoleto, o que a la luz de
adelantos tecnológicos tales como espejuelos telescópicos, sistemas de circuito cerrado,
libretas electrónicas parlantes y programas lectores de pantalla para que una persona
ciega pueda trabajar con computadoras, hacen innecesario la enseñanza de Braille.
Estudios como los de la Doctora Ruby Ryles, Catedrática de Louisiana Tech University,
dan al traste con esa forma de pensar.
Tanto el niño "parcialmente ciego" como el totalmente ciego, puede, si aprende a
temprana edad a leer y escribir Braille, adquirir una mayor capacidad para competir en
igualdad de condiciones con sus condiscípulos.
Dicho niño puede llegar a leer hasta 700 palabras por minuto.
Más importante, dicho niño, al igual que un niño con vista, logra establecer una clara
conexión entre el grafema y el fonema. Hecho que le permitirá retener en su mente no
sólo el sonido, sino la forma.
Es importante el dar paso y utilizar los adelantos en tecnología que facilitan la
comunicación y acceso a la información.
Sin embargo, los equipos electrónicos a pesar de ser una gran herramienta en muchos
casos sumamente costosos.
En ciertas situaciones resultan imprácticos en la medida en que no pueden cargarse y
dependen de electricidad, lo que le dificulta a la persona desenvolverse en las demás
gestiones del diario vivir. Si bien es cierto que esta legislación establece que Braille será
el método fundamental de enseñanza, es imprescindible que estén disponibles todos los
instrumentos alternos de lectura al igual que su enseñanza al estudiante no vidente que
así lo requiera.
Dado el hecho que Puerto Rico es uno de los lugares donde la enseñanza de Braille se
ha descuidado, creemos pertinente que se establezca que el Braille sea el método
fundamental para los niños considerados ciegos.
Es imperante que las personas ciegas tengan el acceso tanto a los avances tecnológicos
como al método de enseñanza de Braille de manera que se les garantice el derecho a
contribuir al quehacer social como cualquier otro ciudadano.
Con ello, le abrimos el camino hacia una plena integración social, para que pueda
asumir tanto sus derechos como sus responsabilidades.


Alfabeto Braille.
Introducción.

El alfabeto braille fue inventado a principios del siglo 19 por Louis Braille. Desde
entonces, el mismo prácticamente se ha mantenido intacto, con excepción de algunas
modificaciones. Y todavía hoy día se utiliza como medio de lectura de las personas ciegas.


El Sistema Braille.
Cada caracter o celda en braille se componen de seis puntos, arreglados en dos
columnas por 3 filas. Hay un total de 63 combinaciones más el caracter que representa
un espacio en blanco. Las combinaciones de puntos se pueden representar según su
posición universal ya establecida, 2 columnas de tres filas. Por ejemplo, la combinación
de puntos 1-3-4 describe una celda con 3 puntos marcados, al principio y al final de la
primera columna y al principio de la segunda columna. Los números son representados
usando las primeras diez letras del abecedario precedidas del signo de número.